RECONOCER QUE…

El hacerse preguntas que tienen respuestas eternas es vital y necesario para todos los cristianos. Son herramientas en las manos de Dios para acercarnos más a Él. Nos permiten descubrir tesoros escondidos, algunos de los cuales han estado siempre ante nuestras narices y que por muchas razones han permanecido escondidos.