EN DONDE ESTAMOS

El primer Salmo de los cantos peregrinos es el 120, un texto que sería difícil establecer su vínculo con el calendario de las fiestas litúrgicas judías si no se recuperaba el contexto en el que se entonaba este canto, algo que mencionamos en las 5 pautas para congregarse.

Para leer este pasaje bíblico vamos a considerar las dos partes que se pueden encontrar a partir de los temas que se pueden reconocer rápidamente en el mismo: el acoso de los mentirosos y el habitar con amantes de la guerra. Temas que parecen completamente ajenos a buscar a Dios, pero que si prestamos atención a lo que se dice habla mucho del corazón del Salmista.

El acoso de los mentirosos.

En mi angustia, supliqué a Dios y me respondió. Líbrame, Señor, de los mentirosos y de los calumniadores. ¡Ah, lengua mentirosa! ¿Qué hará Dios contigo? ¿Cómo aumentará tu sufrimiento? Serás perforada con agudas flechas y quemada en las brasas.

Salmos 120: 1-4

En primer instancia vemos que para ir a alabar a Dios hay que considerarlo fuente de ayuda, en el versículo dos dice exclusivamente de quienes quiere ser librado: mentirosos y calumniadores. El salmista actúa justamente porque busca a Dios como fuente de acción en contra del mal que lo aqueja, pero más importante es que se diferencia de los mentirosos, porque difícilmente alguien se condena así mismo pidiendo castigo sobre un crimen siendo que él lo comete, más si Dios es el juez de esto, quien todo lo sabe.

Por lo tanto dice de sí mismo que dice la verdad y que no habla mal de sus vecinos, recordemos que tenemos que tener un corazón limpio para acercarnos a Dios. Quien escribió este salmo fue acusado injustamente, por si no lo saben a eso se dedican los calumniadores a difamar a los inocentes. Pensemos que estas acusaciones podían haber surgido mientras este iba a buscar la presencia de Dios, ¿no les suena conocido?

Para muchos creyentes está actitud de las personas es muy recurrente, no aceptan que busquen a Dios entonces hablan con engaños sobre ellos o su fe. Otras veces no aceptan los cambios en su vida y hablan mal de ellos, en otros no perdonan los errores del pasado y los calumnian constantemente pensando que jamás han cambiado solo que ahora actúan llenos de hipocresía. Me encantaría decir que el 100% de las veces es así, en cambio la realidad nos muestra que aquello de lo que acusaban al hermano era completamente cierto.

Cada uno de nosotros lo sabe de manera personal y particular, cada uno es consciente por su persona si de lo que lo acusan son mentiras o si son verdades. El enemigo está ahí presente para acusarnos de alguna cosa, si no la encuentra se la inventa, todo para desalentar nuestra comunión con Dios, todo para que perdamos el anhelo de visitar su casa.

Habitar con amantes de la guerra.

¡Ay de mí, que soy extranjero en Mésec, que he acampado entre las tiendas de Cedar! Cansado estoy de habitar entre estos hombres que detestan la paz. Soy partidario de la paz, pero si hablo de paz, ellos hablan de guerra

Salmos 120: 5-7

El salmista se angustia porque habita en tierras propias de hombres impíos: Cedar y Mesec, ambos pueblos alejados de Dios. Y estos hombres se caracterizan por detestar la paz, por buscar constantemente el conflicto, sin duda se sentirían muy cómodos en el siglo XXI.

Creó que muchos estamos cansados de estar rodeados de personas que no buscan a Dios, que constantemente van en contra de sus preceptos y que no lo buscan por ningún motivo, que atacan a todo el que no lo hace de diferentes formas: puede ser un rechazo expresado físicamente, en palabras o simplemente indiferencia, constantemente dan cuenta de su rechazo a nuestros principios.

Leamos nuevamente el versículo 7: Soy partidario de la paz, pero si hablo de paz, ellos hablan de guerra. Constantemente van en nuestra contra, hablamos de Dios y ellos dicen que no existe, hablamos de principios y ellos hablan de libertades, hablamos de su hijo y ellos dicen que es un mito. Sin duda es difícil, pero no podemos negar que vivimos en un mundo que contradice constantemente todo lo que creemos.

Recordar donde estamos

El salmo 120 demuestra que para prepararnos para acercarnos a Dios tenemos que recordar que habitamos en este mundo. Es necesario recordar que constantemente vamos a ser blanco de calumnias y mentiras de aquellos que no aceptan nuestra fe; también no podemos olvidar que vivimos en un mundo que no sigue a Dios y que trabajará hasta el infinito para llevarnos la contra.

Vamos a sufrir constantes ataques y seguramente van a ser fuente de desánimo, por eso si tenemos presente nuestro entorno vamos a mantener la guardia en alto y vamos a estar más preparados para recibir esos ataques y pese a ello vamos a acercarnos a Dios que es nuestra prioridad y la ayuda necesaria para enfrentar cada uno de estos ataques.

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